¿Sabias que la piel es el órgano más grande del cuerpo? ¿Sabías que todo lo que pones en tu piel, en 20 minutos está ya en tu torrente sanguíneo?

Por eso hay que prestar mucha atención a todo lo que nos aplicamos. Muchas cremas convencionales no solo son tóxicas para nuestro organismo, sino que aportan metales pesados, muy difíciles de eliminar, que se van acumulando generando un ambiente proclive a las enfermedades. Eliminar estas sustancias nocivas es fácil. Te invito a preparar tus propios cosméticos y productos de higiene solo con plantas.  Tu piel y tu salud te lo van a agradecer.

La idea es que todo lo que te pongas en la piel sea comestible.

¿Te apetece un plato de petróleo para cenar? Pues te sorprenderá la de veces que ha terminado en tu organismo. ¿Sorprendido? Dale la vuelta a tus envases cosméticos y lee la etiqueta, si pone petrolatum, ya sabes lo que es. Y dirás, mis cremas seguro que no tienen de eso…El aceite de bebé más vendido en el mundo tiene como base paraffinum (parafina), derivado del petróleo, y eso que es para las pieles más sensibles…

Sé lo que estás pensando…¿cómo las instituciones permiten que nos envenenen de esta forma? Cada estado establece un máximo permitido de toxicidad en cada producto. Se supone que por debajo de ese porcentaje, el producto es seguro. ¿Pero que ocurre? Que cada día nos echamos el 2% permitido de parabenos de la crema facial, el otro 2% de la crema corporal, otro 5% del desodorante, después nos comemos un rebanada de pan bimbo con otro tanto de parabenos, y día tras día ¡esto se convierte en un bomba de relojería! En los tiempos que vivimos es complicado deshacerse de todos éstos tóxicos de golpe, pero estoy aquí para que al menos seas consciente y que poco a poco te deshagas de todos ellos. Nuestro cuerpo es el vehículo que nos han dado para desempeñar nuestra misión en esta vida, se merece que le cuidemos y que le amemos cada día dándole lo mejor, tanto por dentro como por fuera. A todos nos gusta sentirnos bellos, irradiar salud a los cuatro vientos. Nuestra imagen es el reflejo del alma y por eso siempre buscamos proyectar lo mejor de nosotros mismos.

Hay muchas maneras de entender la belleza. Para mí, la belleza más pura, la más admirable, es la belleza natural. ¿Sabéis lo que os digo? Ese día que os levantáis y tenéis una piel preciosa, aterciopelada, rubor en las mejillas y un pelo fuerte y brillante. ¿qué satisfacción verdad?

Y eso no quiere decir más que: estáis sanos, vuestra alimentación es saludable, sois felices, hacéis ejercicio, no tenéis estrés y habéis descansado correctamente. ¿Y ya está?

Casi. Podemos ayudar a nuestra piel  y pelo, y mucho, con productos naturales y ecológicos.

Y rizando más el rizo, con productos locales y de temporada. El gran secreto de mi cosmética es ponerle amor desde el principio del proceso.

Por eso me gustar salir al campo y recoger las flores, hojas y tallos de las que luego obtendré su principio activo: regenerante, cicatrizante, calmante, astringente, antiséptico…

El principio activo de las plantas se puede sacar de muchas maneras, mediante una maceración de la planta en aceite vegetal, una extracto glicerinado o más sencillo aún, un zumo, una infusión o una decocción. O también puedes comprar los macerados, extractos, tinturas o esencias ya elaboradas, aunque te prometo si lo preparas tú la satisfacción será mucho mayor ❤

El resto, es dejar rienda suelta a tu imaginación. Todo, absolutamente todo lo que has utilizado hasta ahora, puedes hacerlo tú mismo en casa: geles, champús, cremas, mascarillas, perfume, maquillaje…
La satisfacción de utilizar tu propia cosmética es muy grande, pero también lo es todo el proceso. Desde que sales al campo, visualizas la planta, la hueles, la sientes….hasta que cada mañana la aplicas en tu piel, viendo cómo mejora día a día. Porque lo natural es inimitable, y si está hecho con amor, más.

En mis talleres, mucha gente me cuenta que hacer cosmética le sirve de terapia. Se encierra en su cocina, se pone su música favorita y se deja embaucar por los aromas que inundan ya toda la casa. Y les entiendo. Yo hago lo mismo. Es un tiempo que me dedico a mí, y a los que más quiero. Porque todo el que alguna vez prueba mis cremas, ya no quiere otras.

Y tú, ¿te animas a preparar tus propios productos cosméticos?