¿Alguna vez pensaste que podrías darle una segunda vida al aceite usado de tu cocina? ¿Sabías que resulta altamente contaminante el tirar aceite por el fregadero?

Hoy te traigo una propuesta que seguro te va a encantar. Ya no te estoy diciendo que te desplaces hasta una planta de reciclaje, sino que una vez que el aceite de cocina quede inutilizable para uso culinario, lo pongas en uno botes y cuando tengas suficiente ya podrás convertir tu aceite usado en preciosas pastillas de jabón, perfectas para limpiar tu hogar de forma ecológica, al mismo tiempo que mantenemos el planeta un poco más limpio.

Es un proceso sencillo, pero hay que tener una serie de precauciones en cuenta:

  • Lo mejor es hacerlo en tu jardín o terraza, pero si no tienes, no te preocupes, hazlo en la cocina. Eso sí, con el extractor de humos encendido.
  • Utilizar gafas, ya que cuando hacemos jabón hacemos una lejía que podría salpicar a los ojos.
  • Utilizar mascarilla, ya que al mezclar los ingredientes se liberan gases tóxicos que son perjudiciales para nosotros.
  • Y unos guantes para que no se nos irrite la piel en caso de salpicaduras.

En youtube lo tengo en dos partes, aquí os las dejo:

INGREDIENTES:

  • Un palillo o cuchara para remover.
  • Una batidora para remover.
  • Bricks de leche limpios y vacíos para envasar nuestro jabón.
  • 380 gr de agua, mejor previamente hervida. Si no, agua destilada que se encuentra en cualquier supermercado.
  • 136 gr de sosa cáustica, que se encuentra también en cualquier supermercado.
  • 1 Kg de aceite reciclado de girasol o de oliva bien limpito.

PROCEDIMENTO:

  1. Primero nos ponemos todas las medidas de precaución: gafas. guantes y mascarilla.
  2. Añadiremos la sosa al agua. Es importante hacerlo así y no al revés para evitar salpicaduras. Removemos hasta que se disuelva por completo.
  3. Dejamos pasar 20 minutos para que se enfríe nuestra mezcla.
  4. Para que el aceite y la mezcla estén a la misma temperatura, ponemos el aceite a calentar un poquito a baja temperatura para que se acerque a la temperatura del agua y de la sosa. Podemos comprobarlo con un termómentro. Entre las dos fases tiene que haber una diferencia térmica de 10 grados como máximo.
  5. Añadimos la mezcla al aceite y removemos bien con la batidora (SIN BATIR) y siempre en el mismo sentido. Una vez que esté perfectamente mezclado, procedemos a batir con la batidora hasta obtener una textura densa.
  6. Ponemos, sin tocar con las manos, la mezcla en los bricks de leche.
  7. Dejamos reposar en los envases durante 48h tapados con un trapo.
  8. Para desmoldarlo tiene que estar lo suficientemente duro para que no se derrame, pero lo suficientemente blando para que no se nos parta al cortarlo. ¡¡Todavía no podemos tocarlo con las manos!! ¡¡Utilizar guantes!!
  9. Una vez pasadas las 48 horas, cortamos y rompemos el cartón de los bricks de leche. Una vez desmoldado, lo cortamos en pastillas. Debe tener una textura como de mantequilla. Seguimos sin poder tocarlo con las manos. Utiliza guantes.
  10. Una vez cortados los dejaremos guardados durante 1 mes y medio aproximadamente. En éste punto ya podemos tocarlo con las manos.