Hoy vamos a darnos un homenaje a lo Cleopatra, y para ello no hace falta que nos vayamos hasta el lejano Egipto. Basta con abrir nuestra nevera, coger leche fría, humedecer en ella unos algodones, y dejarlos sobre los ojos durante 10-20 minutos.

La leche debe ser preferiblemente entera, y de vaca o cabra. Éstas tienen numerosos beneficios. Hidratan, suavizan y calman la piel. Contienen ácido láctico que ayuda a mitigar el color oscuro de las ojeras, iluminando la mirada. Y como la leche está fresquita, además actúa como antiinflamatoria deshinchando nuestros ojos.

También podríamos utilizar leches vegetales. Las mejores para este remedio son las de avena o de almendras. Si optas por estas últimas te recomiendo que sean caseras, para que estén más concentradas y evitemos otros ingredientes que no nos interesan para el cuidado del contorno de los ojos.

El único secreto de este remedio es la constancia. Podemos realizar este ritual dos veces al día, cada día. Cuánto más lo hagas, más bonita estará tu mirada. ¿Te apuntas?

Con amor,

Victoria Moradell