Desinfectar el hogar es muy sencillo, y además puede llegar a ser muy gratificante, sobre todo si añadimos nuestros aceites esenciales favoritos. Así podemos convertir una tarea rutinaria en una experiencia muy positiva y saludable.

En esta ocasión te quiero enseñar a hacer un desinfectante casero virucida, es decir, que acaba con los virus en el caso de que se encontraran en la superficie que vamos a limpiar. Para que cumpla esta acción de forma efectiva, el porcentaje de alcohol debe ser superior al 60%, y este spray contiene un 70-75%. Además, vamos a añadirle un poco de jabón, por lo que la acción se verá potenciada.

Si no tuviéramos alcohol, podemos sustituir la misma cantidad por vinagre, de grado alimentario o de limpieza, pero debes saber que en ese caso no tendrá acción virucida, únicamente bactericida.

Si tuviéramos alcohol de 70º, elaboraríamos la misma receta pero sin el agua, ya que en este caso no nos conviene rebajar el porcentaje de alcohol para que siga cumpliendo su acción virucida.

Lo más práctico es poner nuestro preparado en una botella de spray, pero también podrías ponerlo en cualquier botella y agitar ligeramente antes de aplicarlo. Si queremos desinfectar superficies que hayan estado expuestas al contacto con las manos, como pomos de puertas, asas, o el volante del coche, y en este caso recomiendo utilizar un papel de cocina y desechar una vez haya cumplido su función para evitar contagiarnos.

Por último, si quisieras que hiciera más espuma, cuando cese la amenaza vírica, podrías rebajar la cantidad de alcohol. También puedes añadir más cantidad de jabón, pero el alcohol lo neutraliza bastante. Así que la clave está en reducir alcohol, más que en aumentar jabón. Lo que te quiero decir es que cuánto más alcohol haya, menos espuma hará. Pero en la situación que nos encontramos, es necesario que así sea. Aquí te dejo la receta completa, y más abajo el vídeo. Puedes hacer clic en el botón derecho encima de la imagen. Así podrás guardar la receta en tu móvil y acceder a ella siempre que la necesites.

Con amor,

Victoria Moradell